Y al Mayo Zambada le ha dado por el género epistolar. La nueva carta del Mayo enviada por sus abogados al consulado mexicano en Nueva York es una suma de amenazas, chantajes, algunas verdades mezcladas con algunas mentiras. Pero básicamente lo que pide el Mayo es que lo regresen a México, que no lo juzguen en Estados Unidos donde dice que pueden aplicarle la pena de muerte, y amenaza que sino hablará y provocará el derrumbe del gobierno.
Es literalmente imposible, o mejor dicho sería inviable, que la administración Sheinbaum pida el regreso de el Mayo Zambada, pese a que varias figuras de la 4T han comenzando a tratar de hacer avanzar esa posibilidad. No es viable por muchas razones: primero por la simple política real: Estados Unidos jamás aceptará regresarlo luego de que logró atraparlo después de años de que las autoridades mexicanas (por lo menos durante la administración de Peña y la de López Obrador) lo dejaron prosperar sin molestarlo. Segundo, porque en realidad el gobierno de nuestro país no saben qué pasó con el Mayo.
Lo que sabemos es lo que él mismo cuenta en la misiva anterior y que la FGR ha aceptado, pero nada más. Todavía hoy se sigue insistiendo en pedirle información a la Unión Americana sobre lo que sucedió aquel 25 de junio cuando el Mayo y Joaquín Guzmán López llegaron en un avión al aeropuerto de Santa Teresa, en Nuevo México, a pocos kilómetros de El Paso.
Si esa versión fuera cierta, como parece aceptarlo la FGR, es incomprensible que tantos meses después no se haya tomado medida alguna más allá de abrir una investigación por “traición a la patria” contra Joaquín Guzmán López. Si esa versión es considerada cierta, por qué no se investiga si el gobernador Rubén Rocha iba a participar en esa reunión o no; quién mató a Héctor Meliso Cuén; deberíamos saber quiénes están investigados y detenidos por el montaje que hizo la fiscalía del estado sobre la supuesta muerte en una gasolinera del diputado federal y ex rector de la UAS; quiénes participaron en organizar esa hipotética reunión, porqué el Mayo, que siempre se movía con un fuerte dispositivo de seguridad (recordemos la última entrevista de María Scherer con el Mayo, realizada muy poco antes de su detención) llegó a esa reunión con sólo dos guardaespaldas que, por cierto eran agentes de la Policía Judicial del estado. Ninguna de esas preguntas han tenido respuesta por las autoridades mexicanas porque la verdad es que no se sabe qué sucedió ese día o quizás lo sucedido es tan políticamente peligroso que es preferible no divulgarlo.
El Mayo argumenta que si no se lo regresa a México se le aplicaría la pena de muerte. Es una posibilidad muy lejana porque por más que Trump insiste en ese tema, en Nueva York donde está siendo procesado existe esa posibilidad (porque está acusado de delitos federales que ahora son catalogados además como terrorismo) pero no se aplica desde hace décadas. Pero en realidad lo que dice en la carta es que si el gobierno mexicano no exige su regreso se verá obligado, para eludir la pena de muerte, a hablar tanto que destruirá al propio gobierno mexicano. Es u chantaje.
Eso nos lleva nuevamente a la vertiente política de todo este tema. México está realizando una notable operación de desmantelamiento de laboratorios y detenciones de los principales operadores de esas organizaciones criminales, en especial de los Chapitos y la caída de Ivan Archivaldo parece ser simplemente una cuestión de tiempo. Pero las agencias estadounidenses tienen un lista de aproximadamente 40 personas, políticos, funcionarios o ex funcionarios mexicanos, que ellos consideran que tienen lazos con el crimen organizado y que con la nueva declaratoria de terroristas se convierten en sus objetivos.
Si más allá de las exitosas operaciones antinarcóticos no se comienza a actuar en el ámbito político, la tentación de acciones discrecionales de los Estados Unidos crecerá geométricamente. Con un agregado: será el Mayo Zambada, a partir de que no sea regresado a México, el que proporcionará esos y otros nombres. Recordemos que su próxima audiencia en tribunal de Nueva York será el 22 de abril. Y atención, porque la de los chapitos, Joaquín y Ovidio, será en principio el 27 de febrero en Chicago.
Y para colmo el Mayo designó como sus abogados y representantes en México nada menos que a dos abogados muy ligados a Morena: Juan Pablo Penilla y Juan Manuel Delgado, condecorados por la cámara de diputados y senadores, asesores judiciales “honorarios” de Tamaulipas, con fotos en la campaña con la entonces candidata Sheinbaum, visitantes frecuentes de legisladores en ambas cámaras.
Lo cierto es que se vuelven a cruzar en el caso de El Mayo, los gobiernos de Sinaloa, Tamaulipas y las dirigencias de Morena. Y por ahí van también las listas de objetivos estadounidenses. Y aquí seguimos esperando que estalle la bomba.
Saludos nazis
Eduardo Verástegui cuya representatividad política en México es nula, imita a Steve Bannon y Elon Musk haciendo un saludo nazi en la conferencia de acción conservadora de Miami. Qué ridículo, qué insensato.
Francisco
Mientras estamos preocupados por la salud del papa Francisco hay que leer y recomendar la carta del papa enviada a los obispos estadounidenses sobre el tema de la migración y las deportaciones, un mensaje de sensatez y ética política.