Hoy decide Trump
Columna

Hoy decide Trump

Para Donald Trump el de hoy será el día de la verdad, el día en que informará qué aranceles impondrá a qué países y productos, una decisión que descarrilará buena parte de la economía global, pero que, además, está tomada con un grado de incertidumbre manifiesta. Sólo en la última semana ha cambiado varias veces de posición y todavía ayer, cuando la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, decía que Trump “ya había tomado una decisión” entre los especialistas cercanos a la Casa Blanca se manejaban dos hipótesis muy diferentes: que aplicaría un arancel general de 20 por ciento a los productos importados o que establecería diferentes niveles arancelarios a los países en función de las barreras comerciales que esos países imponen a los productos estadounidenses. Dentro de estos especialistas están otros que consideran que algunas naciones podrían evitar los aranceles por completo si llegaran a acuerdos comerciales con Estados Unidos, la tesis sobre la que evidentemente se apoya el gobierno mexicano en sus negociaciones con la Unión Americana.

Ayer también, Trump dijo que sería “benevolente” con los demás países, en una reacción que demostraría que en el equipo de Trump comienza a existir preocupación por las reacciones de países que se están comenzando a unir para enfrentar los aranceles estadounidenses, llevando la ruptura mucho más allá. El gobierno alemán y el francés parecen encabezar la posición de considerar que la alianza de más de medio siglo con Estados Unidos desde la postguerra se ha acabado y la Unión Europea debe soltar amarras, incluso en el tema militar, con la Unión Americana.

A ellos se ha unido Canadá, en una reacción que ha tenido un amplio apoyo popular. Ayer la presidenta Sheinbaum habló con el nuevo primer ministro canadiense, Mark Carney, y establecieron acuerdos que pasan, se dijo, por mantener el espíritu y la letra del TMEC entre los dos países, a pesar de que ambos, también por sus propias realidades, están tomando posiciones diferentes ante la ofensiva arancelaria de Estados Unidos.

Mientras tanto, China está tratando de fortalecer relaciones con muchos de los centros de poder que quedarán comercialmente descobijados por la decisión de Trump. El mandatario dijo hoy que ese acercamiento de China con otros países, aliados hasta ahora de la Unión Americana, no le preocupaba, pero en Washington tomaron nota con preocupación de la declaración del gobierno chino, según la cual habría acordado con Japón y Corea del Sur, los dos aliados más poderosos de Washington en el Pacífico, una respuesta común a las acciones de Trump. El gobierno de Corea del Sur consideró la versión china como “exagerada” pero no la desmintió, dijo que “sólo” habían hablado de establecer nuevas cadenas de suministro: la principal afectación que generan los aranceles.

Ya mañana tendremos un panorama más real sobre qué está hablando la administración Trump y creo que ha hecho bien el gobierno federal en no reaccionar hasta saber de qué medida será el daño y qué puede evitarse, aunque sea parcialmente.

El problema es que las demandas y exigencias respecto a México son, además de comerciales, políticas y de seguridad. Lo dejó en claro la secretaria Kristi Noem luego de su visita a Palacio Nacional. Fue, dijo, una muy buena reunión que duró dos horas cuando estaba planeada para media hora y se habló de lo que “le gustaría” a Trump, desde un control más estricto en la frontera sur hasta tener datos biométricos de México y de los migrantes que entren a nuestro país, en un paquete amplio de medidas. Noem afirmó que todavía había mucho por hacer en el ámbito de la seguridad.

La presidenta Sheinbaum dijo que no tenemos datos biométricos de los migrantes y es verdad, en realidad no tenemos ni siquiera sus nombres, porque son miles los que cruzan el Suchiate sin control. Pero el tema de los biométricos de la población es una vieja aspiración de los organismos de seguridad, incluso en el pasado de las deMéxico, tener los datos completos como para poder realizar seguimientos de identificación mucho más precisos, similares a los que se realizan cuando se viaja en vuelos comerciales de México a los Estados Unidos. Con la nueva CURP se avanza en ese sentido.

Porque lo que quiere Estados Unidos es encapsular su seguridad, con estos y muchos otros temas (una unión aduanera y un esquema regional de seguridad cibernética son parte de esa lógica) de forma tal que se tenga un control exhaustivo de toda la región, por eso el papel cada vez más predominante de instancias como el Comando Norte en la construcción de ese esquema.

Y lo otro es la política. Ayer el secretario de Estado, Marco Rubio, informó que los líderes de los cárteles serían procesados como terroristas, lo que abre la posibilidad de que se pida para ellos, como ya han adelantado las fiscalías, la pena de muerte. Y eso genera reacciones: ayer también se informó que el Mayo Zambada, para evitar la pena de muerte, estaría llegando a un acuerdo de colaboración con la fiscalía de Nueva York y que por eso su audiencia pasó a fines de junio, lo mismo que la de Caro Quintero, mientras que a fines de abril y principios de mayo serán las de Jesús y Ovidio Guzmán López, en la corte de Chicago, ya ambos con acuerdos de colaboración prácticamente finiquitados. Y vienen los de los otros expulsados. Será un escenario político completamente nuevo, sobre todo si los convenios de cooperación y colaboración entre los dos países no alcanzan los niveles que la Casa Blanca pretende.

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